2.12.12


"ME DOY CUENTA DE QUE SI FUERA ESTABLE, PRUDENTE Y ESTÁTICO, VIVIRÍA EN LA MUERTE.
POR CONSIGUIENTE, ACEPTO LA CONFUSIÓN, LA INCERTIDUMBRE, EL MIEDO Y LOS ALTIBAJOS EMOCIONALES, PORQUE ÉSE ES EL PRECIO QUE ESTOY DISPUESTO A PAGAR POR UNA VIDA FLUIDA, PERPLEJA Y EXCITANTE."

Carl Rogers

27.11.12


Pensaba que era a prueba de balas,
pero sólo me había encontrado
con armas de fogueo.

Sabes que te han disparado de verdad porque duele.

Desgarra.

Mata.

14.11.12


¿Cómo “nada” puede ser “algo”?

Nacido en un mundo de números, un oprimido Cero descubrirá que a través de la determinación, el coraje y el amor, “nada” puede llegar a convertirse en “algo”.




http://www.zeroshortfilm.com/

10.11.12


Pienso, luego existo.

No.

Existo, luego pienso.

Y pienso que me niego
a limitarme a existir.

A dormirme en mi rutina
de días grises,
insípidos,
olvidables.

A dejar pasar la vida,
el tiempo,
las oportunidades.


Pienso, luego vivo.

2.11.12

"The girl with red lips", por mimi75mimi75, en DeviantArt






No acostumbraban a ver más allá de las gafas negras de pasta, que asociaban extrañamente a un afán desmedido por el estudio y no a una miopía galopante que la acompañaba desde la infancia, y se sorprendieron cuando ese día en su rostro pálido como la luz de la luna lo que más destacaba era el color rojo, salvaje y llamativo, que teñía sus labios gruesos y que pedía a gritos que lo borrasen con saliva y labios ajenos.

No acostumbraban a observar las curvas que había dejado al descubierto aquel día, aquellas que solía ocultar con una larga melena y excesivas capas de tela, y se sorprendieron cuando ese día mostró la nuca despejada con un buen corte de pelo, el blanco y largo cuello desembocando en los hombros rectos y elegantes, luciendo un porte casi aristocrático y exquisito.

No acostumbraban a mirarla dos veces, sinceramente. Paseaba por los pasillos como una silueta difusa negra, encorvada y silenciosa, como si alguien le hubiera bajado el volumen al mínimo a su voz y a su risa, olvidable niña buena, y se sorprendieron cuando apareció coleccionando miradas incorrectas y lascivas, devolviéndolas con una sonrisa satisfecha, sonrojando rostros e inspirando fantasías, inmensa y sublime en su atrevimiento, sobre aquellos tacones, cabalgando como un purasangre, un bello animal, una fiera mujer.

No se acostumbraban, no, a aquella desconocida de labios rojos, piel blanca y cabello negro, delicada en sus maneras como una geisha, pero descarada en sus acciones y de belleza desconcertante y confusa.

No se lo esperaban, tampoco, cuando la joven se dignó a dirigirles la mirada por primera vez, intensa y desgarradora, con un deje altivo, despectivo incluso. Se llevaba a la boca un cigarrillo robado a uno de los presentes, un joven que trataba de encontrar en ella algún vestigio de la chica que él creyó conocer, mientras dejaba que el humo la envolviera, misteriosa y sugerente, como una muñeca hecha de porcelana y encaje negro.

Se cansó pronto de aquel juego de poder y seducción. Mientras las últimas hebras de humo se elevaban de entre sus labios, detuvo sus ojos entornados en cada uno de los presentes, y con parsimonia, con una inquietante frialdad, dejó oír su voz, quizá lo único que había permanecido intacto en aquel cuerpo extraño, elevándose sobre el bullicio que les rodeaba. Fue directa, sin saludos cordiales ni afectuosas palabras.

–Debería haber hecho esto hace mucho tiempo. Aunque os hubiera dado igual.

Y, regodeándose, les lanzó a la cara todas aquellas verdades que había guardado en su interior durante años, enfermándola como si de un cáncer se tratase, corroyéndola. Fue cruel, incluso, pero no le importaba.

A ellos tampoco les importó entonces.

– A ti te odiaba – confesó imperturbable – Tú nunca estuviste a la altura. Tú nunca supiste quién eras. Tú sigues estando vacío. Tú me salvaste la vida y ni te diste cuenta.

Siguió autopsiando almas, las abrió en canal con palabras cortantes y una lengua bien afilada. Les sacó las entrañas y les acuchilló con la verdad y nadie pudo replicarle porque no había con qué hacerlo. Dedicó sus últimas palabras al joven del cigarro, después de darle una calada especialmente larga como si absorbiera fuerzas a través de ella.

– A ti te amaba y nunca te importó.

Él respiraba agitado y la miraba con turbación. Ella tiró la colilla al suelo y acabó pisoteada bajo su tacón.

(Fue simbólico, él le hizo lo mismo a su corazón. Le gustó el gesto, quedó muy poético).

Luego le besó en los labios, profundo, húmedo y largo. A pesar de tener la lengua afilada, besaba tierna, como derritiéndose bajo su paladar como chocolate, líquida y dulce. Cuando se separó se le erizó el vello de los brazos.

Se marchó por donde había venido, dejando atrás confusión y desconcierto, y de seguro miles de palabras por decir, con el pintalabios corrido, el corazón desbocado y la satisfacción del deber cumplido.

Grabada a fuego en todas y cada una de sus mentes –y en algún corazón, quién sabe–. 

Inolvidable.

20.10.12


Creía que mi odio quemaría
todo aquello que me rodeaba.

Creía que mi ira incineraría
a todos a los que quise hacer desaparecer.

Pero ha sido mi cuerpo
el que ha ardido hasta los cimientos
                                                      de mi alma.

Y me creía cenizas,
polvo mecido por el viento,
pero hasta de ellas renazco
                                       como un fénix.

Incombustible,
                               indestructible,
                                                              imparable.


"Phoenix" por yuumei, en DeviantArt

16.10.12


Estoy orgullosa de poder decir que este poema ha sido publicado en el primer número de la revista "La Página Escrita", de la Fundació Jordi Sierra i Fabra, y sentir, por un momento, que realmente hay quien piensa que vales. Es reconfortante y me siento increíblemente feliz. Aquí os lo dejo a vosotros (si es que aún me queda algún lector por aquí, ¡manifestaos!)



El día que la ciudad ardió,
que las llamas la carcomieron profundamente
hasta los cimientos
y las lenguas de fuego carbonizaron
todo ápice de vida y esperanza,
ese día unimos
corazones y manos,
y con agua y valentía,
extinguimos el fuego
y el miedo.

El día que la ciudad se inundó,
anegada de agua y lodo,
ahogándonos en nuestra propia miseria,
llevándose vidas y recuerdos,
hundiéndonos,
ese día unimos
corazones y manos,
drenamos el fango
y achicamos el agua
y el miedo.

El día que la ciudad tembló,
se abrió el suelo bajo nuestros pies
dividiendo, fracturando, rompiendo
nuestras tierras y nuestros cuerpos,
ese día unimos
corazones y manos,
reparamos todas las grietas,
hasta las del alma.
Sellamos todos los agujeros
y el miedo.

El día que la ciudad agonizó,
podrida hasta las entrañas,
y enferma hasta la muerte,
ese día unimos
corazones y manos,
sanamos heridas,
limpiamos esputos,
secamos sudores,
y descendió la fiebre,
y el miedo.
  
Pero el día que la ciudad murió,
sepultada bajo toneladas
de arrogancia y vanidad,
ignorancia y estupidez
(y mentiras, cómo no),
ese día nos separamos,
nos señalamos con dedos acusadores
y nos lanzamos comentarios hipócritas,
hirientes como dardos envenenados,
a la espalda, que es más fácil.

Como cobardes que somos,
decepcionando a nuestro pasado,
destruyendo nuestro futuro,
avergonzando a nuestro presente,
y proclamando una falsa inocencia
que ojalá te robe el sueño cada noche,
significará que aún tienes algo de conciencia.

(Y de miedo, probablemente).

¡Insomnes, levantaos!
¡Luchemos como en los viejos tiempos!
¡Unamos corazones y manos
y venzamos al miedo juntos!

(Pero en silencio y en secreto,
no despertéis a nadie,
vayan a enterarse los otros,
que son los que tienen la culpa,
como siempre).


Para el que quiera leer la revista o participar en el siguiente número: http://www.lapaginaescrita.com/

19.8.12


Imagen al microscopio de un corte de tejido del timo de una rata, en prácticas de Organografía


Puede parecer colorido y hermoso a través del objetivo, pero si apartas la cámara, tan sólo es carne muerta y mutilada.

A veces la mejor de las apariencias oculta un alma putrefacta. A veces no podemos verlo. A veces no queremos verlo.


¿Qué prefieres, la realidad o tu realidad?


17.8.12


Lucía largas piernas bajo las faldas,
sonrisas descaradas de usar y tirar,
miradas que congelaban el alma,
y avivaban el fuego,
y reconstruían ilusiones,
y destrozaban sueños.

Escondía secretos bajo siete llaves,
vergüenza entre las sábanas,
inseguridades en álbumes de fotos,
miedo en el cuerpo

(agazapado, acurrucado, temiéndose a sí mismo).

Se exponía como un libro abierto
pero sus páginas estaban en blanco.



31.7.12


Mírame. ¿Qué ves? ¿Una niña, una mujer? Simple y llanamente, ¿una persona?

Hoy soy París.

¿Has estado alguna vez allí? La ciudad del amor. Yo no la conozco, pero voy a guiarte.

Quiero guiarte al centro de París.

Sólo cierra los ojos. Hoy tienes entre tus brazos una ciudad rendida a ti.

Cambia. Ahora puedes mirar.

Brilla el sol. Míralo, te devolverá la mirada; no te hará daño. No olvides quién soy hoy. Te observo, te cuido, ardo. Luz.

Sopla el viento. Olores y sensaciones. Manzana, vainilla y café. Inspira.

Ahora, camina. Recórreme. Comienza el viaje.

Los Campos Elíseos hablan para ti, te indican el camino. Anda, respira, escucha. Atraviesa el Arco del Triunfo, conquista las batallas escritas en él, aviva la llama por el soldado desconocido. Tanto que hacer…

Acabas de empezar.

Notre Dame te observa, con un ballet de palomas danzando a su alrededor, vigía silenciosa, guardiana de leyendas, de historias sin final, de finales sin historia, de recuerdos olvidados, de palabras calladas, de verdades ocultas… Entra en ella y sube a una de sus torres. Recorre la ciudad con tu mirada y estarás grabando en tu mente uno de tantos momentos que atesora, en su memoria imborrable de piedra, nuestra hermosa dama. Pisa el círculo dorado que hay ante ella, marcando el centro de la ciudad. Dicen que si lo haces, volverás a París. Písalo y vuelve, vuelve.

Ahora continúa.

Acaricia la Ópera Garnier, quítale la máscara al fantasma, camina por donde caminó el más imposible de los amores, el más maltratado de los genios, el Ángel de la Música. Hoy canto con la voz de quien yace bajo la brillante oscuridad.

Ayúdame. No dejes la obra a medias.

Vuelve. Aún queda mucha obra por representar.

Un barco parte. Desciende y navega por el Sena. Te mece, te sigue, te empuja. Brazos amantes, caricias de agua tibia que bailan a tu alrededor. Baja la mano, roza el agua. Cierra los ojos al pasar bajo el Puente de los Deseos, formula uno e intenta que esté a mi alcance. Hoy pienso cumplir todos y cada uno de ellos.

Graba en tu mente las obras prohibidas del Louvre. Fantasías imposibles de color rojo y lienzos vacíos. Pinta. Rendidas a tus pies, ideas que piden ser cuadros, reclamados por un público que se reduce a la inmensidad de dos personas. Tú y yo.

Y sigue andando. Camina, visita. Deléitate con los monumentos, los barrios, las calles, los parques, los jardines, las plazas… Te parecerá inmenso, pero tranquilo. Te doy todo el tiempo del mundo para llenarte de ello. De mí.

Porque cada paso que das es una nueva declaración de amor que me dice: Quiero continuar. Porque cada mirada de admiración me llena de orgullo, y cada vez que tu mano se posa en algún lugar afirma: Yo estuve aquí. Tú y nadie más, porque he construido una ciudad entera para ti. Por ti.

¿Dónde estás ahora? Mira hacia arriba. La Torre Eiffel.

El final de tu viaje.

Estás en la cima, dejando atrás los 1665 escalones que has subido. Camino largo, difícil. Siéntete orgulloso. Con tu esfuerzo has conseguido dominar tu propia ciudad. Ahora puedes verla, a tus pies, pero al mismo tiempo dándote las alas para subir a lo más alto. Aún es débil. Una Torre Eiffel hecha de hojas de papel en blanco.

Nuestro turno. Escribamos la historia.


"The Eiffel Tower through art", por Trey Ratcliff, en Stuck In Costums

27.7.12


Muérdeme despacio
que tengo prisa

(por perderme en tus labios).

23.7.12

"Amanecer", por Martin Johnson Heade






"Ya hemos tenido suficientes noches y atardeceres.
Es tiempo de amaneceres, estimada Trivia.
Amanezca usted, en todas las dimensiones de la palabra amanecer"
[Raven_Neo]


Le gustaba actuar con nocturnidad
(y alevosía),

pero se perdía todos los amaneceres.


Fallé en el intento, me dormí sobre los espejos. Y me cansé de volver a vivir en el ocaso, en el crepúsculo, donde las horas se duermen y la luz se ausenta de los corazones. De estar atrapada en esta recurrente duermevela, sin la fuerza suficiente para despertar. 

Es tiempo de amaneceres...




17.7.12


Alguien –no recuerdo quién– dijo una vez que todos éramos reyes de nuestro propio mundo. De un mundo pequeño –o grande, según el caso–, pero que no importa como sea, porque es nuestro. Un mundo que se alimenta de sueños, de esperanzas, de experiencias y de emociones. Tiene su centro, los sentimientos. Y gira alrededor de una estrella, el corazón. Y es nuestro.

Todos somos los gobernantes en nuestro mundo particular. Las reglas las dictamos nosotros, en el caso de que sean necesarias. Tú decides quien entra en él y quien sale. Quien lo mejorará contigo y quien pasará indiferente por él. Al principio creía que tenía el poder de decidir quién no pasaría por él, pero no es así, y no me gustaba. Hay quien irrumpe en él como una tromba y lo vuelve todo del revés sin permiso. Poco a poco descubrí que a veces viene bien un cambio, aunque ni lo esperes ni lo desees.

Hace tiempo decidí dividirlo en habitaciones y les puse nombre. Me gusta la del Amor. Ahora está vacía, aunque tiene algunas fotos antiguas que no puedo despegar. Nunca podré hacerlo, pero poco me importa. Son recuerdos, a los que permití hacer alguna modificación en mi mundo. En esa habitación dejaron su huella.

Luego está la habitación oscura. O el trastero. Allí hay demasiadas cosas que no quiero que vuelvan a salir. Cogerán polvo, hasta que la capa de suciedad sea tan gruesa que no pueda volver a verlos. Entonces quizás se desvanezcan, con algo de suerte, pero el hueco que ocuparon seguirá allí. Algún día haré reformas en esa habitación. Quiero hacerla más pequeña.

Un poquito más al fondo está la Habitación. Es la más grande de todas ellas y la más luminosa. No quise ponerle nombre y pronto sabréis porqué. Está llena de huevos, de los que nacerán polluelos. Bueno, no son exactamente huevos ni polluelos, pero es parecido. Lo quise así porque refleja el nacimiento de la vida. Son el alimento de mi mundo. Son mis sueños. Cuando nazcan ya no lo serán, porque se habrán convertido en realidad. Por eso dejé a la habitación sin nombre. No puede ser la habitación de los Sueños, porque al nacer dejarán de serlo. ¿Habitación de la Futura Realidad? Eso sería demasiado bonito. Mejor la dejo así, sin nombre. Mejor.

Hay muchas habitaciones en mi mundo. Una en la que hay muchísimas ventanas por las que entra el sol. Otra con ventanas también, pero siempre se ve llover. Otra –que no me gusta visitar– es la de la Furia. Hay continuamente tormenta y cuando entro no puedo ver nada. Sólo la tormenta. Hay muchas habitaciones parecidas a esas tres. Suelo visitar una de ellas al día, a veces dos o más, pero suelo ir mucho a la segunda. Lluvia.

Mis habitaciones están llenas de fotos. Me gustan las fotos. La habitación de los recuerdos es la que más fotos tiene. Las paredes están forradas con ellas y las antiguas descansan en álbumes que hojeo de vez en cuando y que se llenan poco a poco. Sé que hay muchos álbumes, pero no me atrevo a contarlos. Porque sé que cuando todo acabe los álbumes estarán completamente llenos, hasta la última foto. No quiero jugar a predecir cuánto tardaré en morir.

Pero esa no es mi habitación favorita. Hay otra que me fascina, que me intriga. No es muy grande, pero está llena de espejos. Por todos lados. Miro a la derecha y estoy yo. Miro a la izquierda y estoy yo. Y miro atrás y de frente y estoy yo. Yo. Yo, yo y yo. Nadie más. La llamé la habitación del egoísmo, de la egolatría, de la vanidad. No parecen buenos nombres, pero es así. Sólo estoy yo y no existe nadie más. Tampoco dejo entrar a nadie. Puede parecer extraño, pero no me desagrada esa habitación. Creo que es bueno pasar un tiempo en ella. Cuando lo hago la llamo habitación de la Aceptación. Cambia bastante la perspectiva.

Por último está la habitación cerrada. Tiene una enorme puerta negra y es imposible de abrir. No la he creado yo y tengo la ligera sospecha de que es común en todos los mundos. Creo saber qué hay en su interior, pero no quiero abrirla. Temo entrar en esa parte de mi mundo que no me pertenece o que me pertenece pero es mejor no descubrir. No quiero despertar a la bestia.

Ya no hay más habitaciones. Sólo queda una puerta. Es pequeña, aburrida y sosa, irremediablemente normal. Tampoco la puse yo allí, pero sí sé adónde lleva. Algún día tendré que cruzarla. No quiero hacerlo. Me da miedo que se cierre y no pueda volver a entrar en mi mundo. Me da miedo no volver a entrar en la Habitación para ver nacer a los sueños. Porque sé que fuera de mi mundo no podré creer que exista la magia, que me casaré con ese chico al que idealicé al verlo en la gran pantalla, que podré viajar a cualquier parte del mundo cuando quiera. No podré hacerlo. Así que pienso aprovechar mi estancia aquí todo lo que pueda. Y cuando llegue el día en el que tenga que cruzar, dejaré una piedra sujetando la puerta de mi mundo. Evitaré que se cierre.

                                  

8.6.12


A veces me siento
como un enfermo de Parkinson
intentando dibujar sonrisas
en los rostros de los demás.

Acaban siendo irregulares       ,
                                                           torcidas
                                y
   temblorosas
.




Y a continuación, un corto que siempre recomiendo a cualquiera que necesite sonreír.




31.5.12


La encontré una brillante mañana, bien entrada la primavera, que ya casi se confundía con el que se auguraba un caluroso verano.

Las jacarandas ocultaban los adoquines de las calles componiendo una alfombra violácea y el aroma de los naranjos ya había abandonado las avenidas.

Por aquel entonces en mi vida había más flores que pasiones.

Era una flor de la pasión, purpúrea y nívea, delicada, magnífica, hermosa. La hallé a mis pies, regia y exuberante, solitaria entre la abundante hiedra, y me impresionó su belleza de vivos colores y caprichosas formas. Una belleza que anticipé fugaz como un suspiro, y me apenó saber que, tal vez, la próxima vez que la buscase en aquel jardín no quedaría nada de ella.

Decidí fotografiarla, inmortalizar ese momento de álgido esplendor y conservarlo en algún lugar que no fuera mi memoria.

A veces la observo, recorro sus pétalos con la mirada y evoco una suavidad ya marchita, una frescura ya extinta... Y sonrío, agradeciendo esas pequeñas cosas, esos ínfimos detalles, que pueden hacerte disfrutar la dulce alegría de un día de primavera.

Apreciar que todavía estamos vivos.



Flor de la Pasión, género Passiflora, en el Paseo de la Palmera, Sevilla

29.4.12



Yo renazco, revivo
y, de mis cenizas, resurjo.
Me reinvento, me rehago,
me reconstruyo
con ladrillos descascarillados
y cimientos raídos,
pero firmes y profundos.
Erosionada, mellada.
Marcada y viviente.
Superviviente.

Inmensa.

Me reivindico y reivindico
mi derecho a resistir,
revuelta y rebelde,
romántica, si quieres,
a todo lo que me arrastre,
sepulte o ahogue.

Rasgada, que no rota.

Rota, que no acabada.



Yo y yo misma, en la costa de Bray, Irlanda






22.4.12


Me llenaste de recuerdos las calles de Sevilla.

Y ahora el aroma de los naranjos invade mis sueños
                                                                                   –contigo–.




16.4.12


Ser o no ser,
esa no es la cuestión.

Pregúntate
quién quieres ser
y quién no quieres ser.

Defínete.

13.4.12


“We're here to re-dedicate you to The Power, The Passion, The Mystery, and The    Ministry of Rock and Roll

Si tuviera una de esas listas de “cosas que quiero hacer antes de morir”, dentro de un mes podría tachar una de ellas.

El 13 de mayo, Bruce Springsteen & The E Street Band vuelven a Sevilla. El 13 de mayo, el Estadio Olímpico de la Cartuja se inundará de rock y poesía, de solos de armónica y saxo, de grandes historias de tres minutos. Y yo estaré allí.

Me dio un vuelco el corazón cuando me enteré y sólo de pensar lo cerca que está la fecha me tiemblan las piernas. He amado pocas cosas tanto como amo la música, y pocos artistas me han llegado al alma como lo han hecho Springsteen y su poderosa banda.

Dentro de un mes estaré escuchando esto en directo y no sé qué va a ser de mí:


Lo único que sé es que va a ser épico.



9.4.12


Tenía un –preocupante– afán obsesivo
por morder sus uñas y la piel que las rodeaba.

Ver cómo desprendía poquito a poco
pequeñas partes de ella sin dolor alguno.

Quién sabe si algún día lograría
hacerse desaparecer
por completo.

6.4.12


Me conformaba con creerme pianista
hasta que te toqué por vez primera.

–siempre supe que se me daba bien
interpretar el romanticismo–.

Así que déjame componer(nos)
en tonos mayores,
y acabar en cadencia perfecta.

Permíteme ensayar nuestra obra
sobre el piano de tus costillas.

Quiero
               hacer música
                                           contigo.


3.4.12

Ey, estás aquí. Te estábamos esperando. Aquí tienes, una mochila cargada de ilusiones, una cantimplora llena de ganas, un bastón que te sostenga cuando te fallen las piernas y una pomada para las heridas que seguro te harás.

Tu viaje empieza aquí, en esta encrucijada. No te molestes en contar cuántos caminos convergen en ella, son infinitos. Y sólo es la primera a la que te enfrentarás a lo largo de tu viaje, que no serán pocas.

No será fácil, como puedes ir imaginándote. A veces se te hará cuesta arriba, o tendrás que caminar sobre terreno pedregoso o enfangado. A veces el tiempo no estará de tu parte: las nubes son caprichosas, se alimentan de tu indecisión y tiñen el cielo de un gris penitenciario que te puede hacer creer que no vas a poder salir de ésta, atrapado eternamente en un cruce de caminos. No te preocupes. Siempre se llega a alguna parte, siempre sale el sol y todo está bien.

El arrepentimiento es una pesada carga que no merece la pena acarrear. Por eso nunca hay que ir hacia atrás, ni siquiera para tomar impulso. Nunca hay que desandar lo andado, incluso si el camino se hace largo y tortuoso, incluso si te encuentras en la autopista al infierno: puede que solo hayas dado un rodeo. Y si ves que el sendero se acaba, no pienses que estás ante un callejón sin salida: siempre puedes caminar entre la maleza. Quién sabe si al otro lado encontrarás tu Shangri-La.

Por último, recuerda: eres tú, son tus huellas las que marcarán el camino. Puede que alguien las siga, incluso puede que alguien sostenga tu mano y camine a tu lado, pero a la hora de la verdad eres tú y el peso de tus decisiones.

Pero no tengas miedo. Aunque no hay brújula que nos indique el norte, aunque no hay mapa que nos señale el destino, siempre puedes mirar el cielo y dejarte guiar por las estrellas.

Y piensa… que realmente no hay final de trayecto. La Tierra es un gran orbe y, como una vez escuché, hay que vivir esféricamente, en muchas direcciones. Y es que, ¿acaso sabéis de algún marinero que haya alcanzado el horizonte?





Y una pequeña aclaración mitológica:

Trivia es la diosa romana de las encrucijadas. Se trata de una divinidad bienhechora. Su efigie presidía los cruces de caminos, lugares vinculados con la magia, pero también presenciaba las encrucijadas de la vida de los hombres y era testigo de las decisiones que tomaban.



Después de esto, ya os podréis imaginar porque elegí este nombre para mi tercera incursión en la blogosfera. Hace relativamente poco tiempo que comencé a tomar las riendas de mi vida y a enfrentarme a decisiones que me afectarían profundamente. Y han sido esos momentos de indecisión, esas elecciones y sus consecuencias, lo que veréis reflejado aquí. Los rincones de mi mente y el reflejo de mi alma (hasta que se la venda al diablo, que ofrece muy buenos tratos el muy truhán). Mi electrocardiograma literario.

1.4.12

Tengo la cabeza atiborrada de cosas que quiero escribir. Como un granero atestado de cualquier manera. Imágenes, escenas, retazos de palabras, figuras humanas… Están llenas de vida dentro de mi cabeza, lanzando destellos cegadores. Y oigo cómo gritan: “¡Escribe!”. Pienso que de ahí tendría que surgir una gran historia. Tengo la impresión de que van a conducir a algún lugar nuevo. Pero, llegado el momento, cuando me siento frente a la mesa e intento expresarlos en palabras, me doy cuenta de que se pierde algo vital. El cuarzo no cristaliza, todo queda en pedruscos. Y yo no llego a ninguna parte.”
[“Sputnik, mi amor”, Haruki Murakami]

Y entre que llego y no llego, entre que me pierdo y me encuentro, entre que elijo un camino o me quedo con cientos…

Aquí me tenéis.