9.4.12


Tenía un –preocupante– afán obsesivo
por morder sus uñas y la piel que las rodeaba.

Ver cómo desprendía poquito a poco
pequeñas partes de ella sin dolor alguno.

Quién sabe si algún día lograría
hacerse desaparecer
por completo.

1 peregrinos perdidos:

Manuel Bermudo dijo...

Sólo espero una cosa, que ya no tenga ese pensamiento, porque de lo contrario... se de alguien que se sentiría perdido.

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