19.8.12


Imagen al microscopio de un corte de tejido del timo de una rata, en prácticas de Organografía


Puede parecer colorido y hermoso a través del objetivo, pero si apartas la cámara, tan sólo es carne muerta y mutilada.

A veces la mejor de las apariencias oculta un alma putrefacta. A veces no podemos verlo. A veces no queremos verlo.


¿Qué prefieres, la realidad o tu realidad?


17.8.12


Lucía largas piernas bajo las faldas,
sonrisas descaradas de usar y tirar,
miradas que congelaban el alma,
y avivaban el fuego,
y reconstruían ilusiones,
y destrozaban sueños.

Escondía secretos bajo siete llaves,
vergüenza entre las sábanas,
inseguridades en álbumes de fotos,
miedo en el cuerpo

(agazapado, acurrucado, temiéndose a sí mismo).

Se exponía como un libro abierto
pero sus páginas estaban en blanco.



31.7.12


Mírame. ¿Qué ves? ¿Una niña, una mujer? Simple y llanamente, ¿una persona?

Hoy soy París.

¿Has estado alguna vez allí? La ciudad del amor. Yo no la conozco, pero voy a guiarte.

Quiero guiarte al centro de París.

Sólo cierra los ojos. Hoy tienes entre tus brazos una ciudad rendida a ti.

Cambia. Ahora puedes mirar.

Brilla el sol. Míralo, te devolverá la mirada; no te hará daño. No olvides quién soy hoy. Te observo, te cuido, ardo. Luz.

Sopla el viento. Olores y sensaciones. Manzana, vainilla y café. Inspira.

Ahora, camina. Recórreme. Comienza el viaje.

Los Campos Elíseos hablan para ti, te indican el camino. Anda, respira, escucha. Atraviesa el Arco del Triunfo, conquista las batallas escritas en él, aviva la llama por el soldado desconocido. Tanto que hacer…

Acabas de empezar.

Notre Dame te observa, con un ballet de palomas danzando a su alrededor, vigía silenciosa, guardiana de leyendas, de historias sin final, de finales sin historia, de recuerdos olvidados, de palabras calladas, de verdades ocultas… Entra en ella y sube a una de sus torres. Recorre la ciudad con tu mirada y estarás grabando en tu mente uno de tantos momentos que atesora, en su memoria imborrable de piedra, nuestra hermosa dama. Pisa el círculo dorado que hay ante ella, marcando el centro de la ciudad. Dicen que si lo haces, volverás a París. Písalo y vuelve, vuelve.

Ahora continúa.

Acaricia la Ópera Garnier, quítale la máscara al fantasma, camina por donde caminó el más imposible de los amores, el más maltratado de los genios, el Ángel de la Música. Hoy canto con la voz de quien yace bajo la brillante oscuridad.

Ayúdame. No dejes la obra a medias.

Vuelve. Aún queda mucha obra por representar.

Un barco parte. Desciende y navega por el Sena. Te mece, te sigue, te empuja. Brazos amantes, caricias de agua tibia que bailan a tu alrededor. Baja la mano, roza el agua. Cierra los ojos al pasar bajo el Puente de los Deseos, formula uno e intenta que esté a mi alcance. Hoy pienso cumplir todos y cada uno de ellos.

Graba en tu mente las obras prohibidas del Louvre. Fantasías imposibles de color rojo y lienzos vacíos. Pinta. Rendidas a tus pies, ideas que piden ser cuadros, reclamados por un público que se reduce a la inmensidad de dos personas. Tú y yo.

Y sigue andando. Camina, visita. Deléitate con los monumentos, los barrios, las calles, los parques, los jardines, las plazas… Te parecerá inmenso, pero tranquilo. Te doy todo el tiempo del mundo para llenarte de ello. De mí.

Porque cada paso que das es una nueva declaración de amor que me dice: Quiero continuar. Porque cada mirada de admiración me llena de orgullo, y cada vez que tu mano se posa en algún lugar afirma: Yo estuve aquí. Tú y nadie más, porque he construido una ciudad entera para ti. Por ti.

¿Dónde estás ahora? Mira hacia arriba. La Torre Eiffel.

El final de tu viaje.

Estás en la cima, dejando atrás los 1665 escalones que has subido. Camino largo, difícil. Siéntete orgulloso. Con tu esfuerzo has conseguido dominar tu propia ciudad. Ahora puedes verla, a tus pies, pero al mismo tiempo dándote las alas para subir a lo más alto. Aún es débil. Una Torre Eiffel hecha de hojas de papel en blanco.

Nuestro turno. Escribamos la historia.


"The Eiffel Tower through art", por Trey Ratcliff, en Stuck In Costums

27.7.12


Muérdeme despacio
que tengo prisa

(por perderme en tus labios).

23.7.12

"Amanecer", por Martin Johnson Heade






"Ya hemos tenido suficientes noches y atardeceres.
Es tiempo de amaneceres, estimada Trivia.
Amanezca usted, en todas las dimensiones de la palabra amanecer"
[Raven_Neo]


Le gustaba actuar con nocturnidad
(y alevosía),

pero se perdía todos los amaneceres.


Fallé en el intento, me dormí sobre los espejos. Y me cansé de volver a vivir en el ocaso, en el crepúsculo, donde las horas se duermen y la luz se ausenta de los corazones. De estar atrapada en esta recurrente duermevela, sin la fuerza suficiente para despertar. 

Es tiempo de amaneceres...