18.6.14

Poquito a poquito, vamos avanzando. Esta vez, comparto con vosotros el microrrelato que me han seleccionado para participar en la antología "La primavera... la sangre altera", de la mano de Diversidad Literaria, titulado "Con amor, Cupido" (que la verdad es que no estoy especialmente contenta con el título, pero siempre ha sido uno de mis puntos débiles). Es un honor compartir páginas con autores y microrrelatos tan maravillosos.

Sin más, aquí os lo dejo.

~
«Quienes le conocían supieron que estaba enamorado antes que él mismo, como suele ocurrir. Lo negó con insistencia, se excusó cobardemente, que lo suyo no era amor, era la primavera, que siembra las pasiones y florece las emociones.

Mientras, ahí arriba, un indignado Cupido increpaba a Flora. Que ya está bien de llevarse el mérito de otros, diosa, que voy a tener que tirar las flechas firmadas».
~


Con uno de mis ejemplares de "La primavera... la sangre altera"



PD: Esto no es que tenga mucha explicación.


9.3.14

(No tiene mucho sentido, pero la verdad es que yo tampoco)

Soy.
Somos.
¿Seremos?

Seríamos sueños
                        serenos
                                   sigilosos
                                               susurrantes
                                   sinuosos
                                               sedientos
     sentenciados


Soberbios soberanos sin sitial,
serviciales sumisos sin señor,
sádica sublimidad sentimental,
sudorosa seducción,
supurante sicalipsis,
solitaria súplica sápida a sal.

Salobre sollozo
sumergiendo su sempiterna sonrisa.

¿Seremos?

¿Sabes si seremos?

¿Sueñas si seremos?










Sí.


Shhhhhhhh.

24.2.14

"Derecho a... ¿vivir?", en  la Catedral de Sevilla

Derecho a... ¿vivir? Para algunos, este derecho se limita a malvivir.

Esto no es una crítica al aborto. Esto no es una crítica a la iglesia. Esto es una crítica a esta sociedad, a esta realidad, en la que la lista de prioridades está totalmente desvirtuada, al igual que la conciencia de los que ostentan el poder.

O eso creen.

Ahora nos toca a nosotros darnos cuenta de que tenemos el poder de cambiar el mundo. Creámonoslo. Será entonces, sólo entonces, cuando conseguiremos hacérselo ver a todos los culpables. 

7.12.13

Podría escribirte
veinte poemas de desesperación
y una canción enamorada.

Pero no voy a hacerlo.

Confundes a mi musa.




9.10.13

Esta náusea voraz
que nace en la boca de mi estómago,
milita por mis entrañas
y arrasa con mi integridad
(física y mental),
no sé si expulsará toda la bilis que acumulo,
o sólo es un recordatorio de que sigues siendo
mi bocado culpable,
mi indigestión preferida.