12.4.13


La última vez que Daniel le pidió a su familia que le ayudasen en su abordaje al barco pirata, nadie le quiso acompañar en su aventura. Daniel no se había dado cuenta de que su hermana mayor, Susana, estaba en la edad en la que prefería pasar las horas muertas delante del ordenador, antes que acompañarle a luchar contra piratas y bucaneros y ayudarle a rescatar a la hermosa hija del almirante.  Su padre estaba trabajando en el despacho, y Daniel sabía bien que no se podía molestar a papá cuando estaba trabajando, o se quedaría sin merienda. Su madre, por otro lado, le había dicho que ya era mayorcito para seguir inventándose esas historias y además, ¿hijo, no tienes deberes que hacer?

Después de enfurruñarse y encerrarse malhumorado en su cuarto, decidió que era lo suficientemente valiente como para hacerlo solo y se coló por la puerta brillante que había aparecido en su habitación, armado con su espada de plástico, por si la cosa se ponía peligrosa.

El otro día, mientras avistaba tierra con su tripulación, se preguntó si papá y mamá estarían preocupados.

1 peregrinos perdidos:

Anais Moutsanas Carela dijo...

Muy bonito, entrañable, Trivia:
me ha sido muy fácil de leer. El niño que vive una realidad fantástica ajeno a su familia me recuerda barbaridad a una novela que escibí. Porque es un tema siempre presente en todas las épocas. Y no cansa. Sobre todo para la gente que lee, que se sienten identificados con el protagonista de turno. Porque, ¿qué es leer? Es sumergirse en otros mundos, en realidades diferentes a la vida cotidiana. Es un viaje siempre ficticio que se confunde con la verdad.
Espero que te acostumbres a mis opiniones. Voy a pasarme mucho por aquí porque me gusta lo que hablas. Las reflexiones mágicas camufladas en un micro como este me encantan de verdad.
Un beso, Trivia,
¡y a leer!
Anais

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